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Capítulo VIII. A) Aspectos Económicos El proceso de crecimiento económico y social que siguió a los programas de estabilización ha sido muy importante para el país, ya que ha propiciado una alta tasa de crecimiento económico, baja inflación y reducción de la deuda externa. El crecimiento económico para el período 1992/98, excedió el 6% y para los últimos tres años, esto es, 1996/98 ha promediado la tasa de 7.6% uno de los más altas de toda América Latina. El sector servicios, continua siendo la fuerza impulsora del crecimiento experimentado, el turismo, zonas francas, construcción, comercio y telecomunicaciones, juntos representan más del 60% del PIB en los últimos 5 años. La tasa de inflación anual alcanzó el 8.4% en 1997 decreciendo en 1998 al 7.8%. También se ha logrado un notable progreso en la reducción de la deuda externa, cuya relación deuda/ PIB que era el 31% en 1995 se redujo al 23% durante el 1998. En contraste con todo el ambiente competitivo que ha favorecido la innovación y los cambios tecnológicos, la industria tradicional y la producción agrícola, siguen operando dentro de un sistema de fuerte intervención estatal que limita la competencia. El nivel de vida del dominicano promedio ha experimentado cierta mejoría, principalmente por el sólido crecimiento percápita y del impacto positivo de las remesas de los dominicanos en el exterior. Sin embargo, otros indicadores sociales revelan que la pobreza continúa siendo un problema crítico. Algunas fuentes la fijan en un 20 al 25% de la población dominicana. La pobreza está determinada por varios factores entre los cuales se destacan, bajos niveles educativos, desempleo, desigual redistribución del ingreso, ausencia de servicios básicos tales como agua, energía eléctrica, salud, educación y deterioro de los recursos naturales y del medio ambiental. El nivel de analfabetismo es alto, del orden de 18%, el 30% de la población no tiene acceso a agua potable y la mortalidad infantil y de madres parturientas se compara desfavorablemente con países con un nivel de ingreso similar al nuestro. El crecimiento Económico que se ha experimentado en los últimos años no ha significado una reducción de la desigualdad, al contrario, persisten altos niveles de concentración del ingreso. El 10% más rico de la población concentraba el 56% del ingreso total, mientras que el 50% más pobre recibía menos del 10% del ingreso. El 40% de los hogares dominicanos tiene necesidad insatisfecha de vivienda, con el agravante de que el 65% no tiene suministro de agua potable, el 33% no poseen sistemas de eliminación de excretas y el 45% no dispone de servicios de recogida de basura. Estos indicadores de por sí nos presentan como un país con serios problemas y mucho más para basar nuestro desarrollo en los sectores de servicios que son muy vulnerable a este tipo de problemas. La última década de este siglo XX termina para República Dominicana con una crisis en un sistema medio ambiental cuyos factores más destacados son la deforestación, la erosión del suelo, pérdida de productividad de los terrenos agrícolas, modificación del régimen de ríos, arroyos y contaminación de las aguas y degradación de las costas. La pérdida de la biodiversidad se manifiesta con el deterioro de la cubierta vegetal, la reducción de la productividad y la sobre explotación, por el progresivo deterioro de los recursos naturales y el medio ambiente. Lo que a la larga afecta el modelo de desarrollo de los servicios y en especial del turismo. La década pasada continuó con el deterioro del sistema energético nacional, el déficit energético ha rondado en más de 40% de la demanda. Los cortes en el suministro o apagones han estado a la orden del día, constituyéndose en una amenaza para las pequeñas y medianas empresas (PYMEs), lo mismo que a la dotación de agua potable, el sistema de salud para clínicas y hospitales y los problemas de conservación de alimentos, lo mismo que en los costos de las empresas que han tenido que dotarse de plantas propias, limitando con ello su competitividad. La privatización de la Corporación Dominicana de Electricidad es ya una realidad, ha comenzado con tropiezos, pero el país espera que en los próximos años del próximo año se restablezca el normal suministro energético. En una situación de creciente desigualdad en el acceso a la riqueza, alto desempleo y pobreza, la criminalidad prolifera y la familia que es la base de la sociedad se desarticula por la falta de control y guía a los hijos. En la República Dominicana la criminalidad se ha incrementado también como consecuencia de las repatriaciones de dominicanos que guardaban prisión en cárceles norteamericanas. En este marco el modelo Económico basado en el desarrollo de los servicios se convierte en vulnerable. El desarrollo para la próxima década seguirá sustentado en el sector de los servicios, pero sin descuidar los demás sectores que son generadores de empleo, productores de alimentos y de divisas. La estrategia del desarrollo tiene que estar orientada, de un lado, hacia la competitividad de los sectores de servicios; y del otro hacia la dinamización de los sectores agropecuario, agroindustrial, manufactura y minería; así como la protección de los recursos naturales y el medio ambiente. Esta estrategia debe proveer una vinculación entre los sectores de servicios y los sectores productivos de forma tal que haya un efecto hacia atrás, vinculándolo a la base productiva y hacia delante al mercado. La globalización y competitividad de la economía le plantea tres retos o desafíos importantes: El primero, es el de añadir a las universidades una fuerte dimensión internacional a los planes de estudios como parte integral de la educación general de todos y cada uno de los estudiantes. El segundo reto o desafío, es el de ofrecer una mejor orientación profesional y tipos más adecuados de conocimientos, habilidades y experiencias prácticas que permitan a los egresados a adaptarse con mayor facilidad a más mercados laborales en constante proceso de cambio. El reto o desafío planteado a las universidades es el de aprovechar la importante oportunidad ofrecida por la pertenencia a los esquemas de integración tales, como CARICOM, MCCA y ALCA para reforzar las actividades de investigación científica y técnica actualmente descontinuadas en las universidades, máxime que la nueva Ley de Educación Superior, Ciencia y Tecnología ya está en camino. Un tercer punto, es el considerable cambio que se está produciendo en el mercado de trabajo para los graduados universitarios. Desde el punto de vista histórico, el sector público ha constituido el mercado laboral fundamental para los graduados universitarios, a los que se aseguraba en la práctica un puesto en el sector público una vez finalizado sus estudios. Pero en este momento se está produciendo un divorcio cada vez más marcado entre la educación universitaria y los puestos de trabajo en el sector público, esto así debido a que la globalización y en especial los organismos de financiamiento internacionales, con las llamadas reformas económicas, están exigiendo un achicamiento del sector público en todos nuestros países. Cabe esperar que en el futuro y sobre todo cuando se produzca un aumento en el crecimiento económico, una proporción cada vez mayor de graduados universitarios encontrarán empleo en el sector privado. Eso tiene importantes implicaciones para las expectativas de los estudiantes y su elección de carrera, así como para la reforma de los planes de estudios de las universidades. La globalización y la apertura de la economía imponen esta reestructuración productiva, en un ambiente de sostenibilidad, equidad y el enfrentamiento a las condiciones de pobreza para alcanzar la gobernabilidad. Para garantizar un adecuado modelo de crecimiento económico se requiere de una liberalización del comercio, mejoramiento en el clima de inversiones, fortalecimiento de la competitividad y estabilidad macroeconómica, lo cual implica la aplicación de una tasa de cambio real, tasas de interés atractivas, un nuevo código financiero y monetario, promoción de exportaciones, reformas al sector educativo y reforma y modernización del sector público, para lo cual se destacan la Administración y control presupuestario, instauración del servicio civil y la carrera administrativa y el reordenamiento institucional. La inversión pública debe reorientarse hacia los sectores de educación, salud, vivienda, saneamiento ambiental y hacia los sectores productivos tales como Agropecuario, Agroindustrial y en especial a la dotación del sistema de riego y drenaje, caminos vecinales y la pecuaria, también a la titulación y propiedad de la tierra. A la manufactura y a la minería y de manera especial a la definición de la política energética y a la reducción de la pobreza y a la protección de los recursos naturales y del medio ambiente. La estrategia debe dar como resultado un plan de desarrollo sostenible, el cual proporcionará un crecimiento del producto bruto interno (PBI) para toda la economía de los próximos 15 años del orden 7.0%, y en particular para los sectores productivos agropecuario, agroindustrial, manufactura y minería del orden del 5.0%. Los sectores de servicios aportarán un 63% del PIB y los sectores de bienes el 37% restante, con una mayor vinculación productiva entre los dos sectores de la economía y no como al presente en compartimientos estancos. Esto será posible dado que no se prevé en ese horizonte temporal ninguna recesión en la economía europea ni norteamericana que son las fuentes de inversiones, de flujo de turistas y de las remesas de los dominicanos en el exterior. En lo que respecta al nivel de empleo al finalizar el período de la aplicación del plan (2015) la tasa de empleo subirá a un 93% de la población económica activa (PEA), con un desempleo del orden del 6.7%, mejorando con ello los niveles de ingreso, además de la calidad de la educación, salud, vivienda y seguridad social, lo que redundará en una disminución de las condiciones de pobreza y una elevación del nivel de bienestar general de la población dominicana. La demanda de empleo de profesionales por el aparato productivo nacional, estará concentrada en el sector de los servicios, que es y será el más dinámico de la economía, aunque se prevé un mejoramiento en la absorción de empleo, incremento en la producción de alimentos para consumo interno y exportaciones y generación de divisas por parte de los demás sectores productivos. La matrícula de las universidades ha crecido de 9.5% en 1995 a 19.1% para 1999 a una tasa acumulativa anual del 11.7%, lo propio ha ocurrido con la tasa de crecimiento de los egresados que lo ha hecho en un 17%. Basta presentar por ejemplo la UASD, tenía en 1994 una matrícula de 41,139 estudiantes y ya para 1997 llegaba a 81,753; y en 1999 estaba cercana a los 113,000 estudiantes. Cuáles son los factores que han contribuido a este expectácular crecimiento? - El derecho de cualquier ciudadano cualificado a acceder a la educación universitaria. - El considerable aumento de alumnos matriculados en el nivel secundario, así como en la proporción de grupo de edad que pretende entrar en la universidad. - La espectacular elevación del número de mujeres matriculadas en la universidad que ha alcanzado actualmente un nivel aproximado de paridad con los varones matriculados. - La introducción de nuevos campos de estudios ligados a nuevas tecnologías y a sectores avanzados de la economía dominicana en proceso de modernización. - La creciente tendencia de los empleadores a insistir en la exigencia de elevadas titulaciones académicas en las pruebas iniciales a solicitantes para empleo o puestos de trabajo de nivel intermedio y superior. Tal como se presentan las cosas, entre las acciones y medidas esenciales necesarias al margen del sistema universitario, esto es, en el seno de la propia economía se destacan las siguientes: En primer lugar, una visión política clara y decidida de cuáles son las metas u objetivos del desarrollo para la República Dominicana de cara a un nuevo milenio, lo cual esta ampliamente esbozado en el capítulo III sobre lineamientos de estrategias y plan de desarrollo sostenible. La disyuntiva radica en convertirnos en un país agroindustrial, agrícola y de servicios más perfeccionados, o seguir transitando un modelo dual con un sector moderno de servicios como turismo y zonas francas, con un sector atrasado con una agricultura de subsistencia, altos niveles de pobreza y deterioro de los recursos naturales y medio ambiente. Obviamente que la elección debe ser la planteada en los lineamientos de estrategia para el desarrollo sostenible, lo cual requerirá nuevas exigencias y necesidades a los programas de estudios e investigación en las universidades. En segundo lugar, para garantizar un adecuado modelo de crecimiento económico se requiere de una liberalización del comercio, mejoramiento en el clima de inversiones, fortalecimiento de la competitividad y estabilidad macroeconómica, lo cual implica la aplicación de una tasa de cambio real, tasas de interés atractivos, nuevo código financiero y monetario, promoción de exportaciones, reformas al sector educativo y reforma y modernización del sector público, para lo cual se destacan la administración y control presupuestario, instauración del servicio civil y la carrera administrativa y el reordenamiento institucional. En tercer lugar, la plena apertura de la Economía Dominicana mediante la integración a los diferentes esquemas de comercio tales como OMC, MCCA, CARICOM, TLCAN y ALCA, lo cual contribuirá al desarrollo del comercio, la competitividad y progresos tecnológicos. En cuarto lugar, la decisión del gobierno dominicano para combatir la pobreza, el mejoramiento del medio ambiente, la protección de los recursos naturales y creación de un clima de negocios y la atracción de inversiones, exigen una nueva función a la inversión pública y la creación de un marco macroeconómico favorable al desarrollo sostenible con equidad. En quinto lugar, una audaz política de empleo que asegure la flexibilidad adecuada para que los empresarios puedan crear nuevos puestos de trabajo y elevar la productividad, así como para que los individuos preferiblemente los nuevos egresados de las universidades establezcan nuevas empresas, para lo cual el gobierno promueva programas de financiamiento a tasa de interés incentivadoras para la creación de micro, pequeñas y medianas empresas. En sexto lugar, conceder una elevada prioridad a la investigación tanto básica como aplicada, empezado en el seno de la propia universidad, en cooperación con otras instituciones de investigación, la industria y el comercio y organizaciones gubernamentales especializadas, haciendo realidad la vinculación Universidad-Empresa; y creando un nuevo perfil del profesional que competirá en un mundo globalizado. Tanto en el pasado reciente, como de seguro en el futuro, el problema más difícil y complejo con el que se encontrará la educación superior, será el desajuste cada vez mayor entre el número y tipo de graduados que salen anualmente de las universidades y la capacidad de la economía para asimilarlos y utilizarlos de forma productiva. En cualquier escenario de crecimiento económico, la demanda de profesionales del aparato productivo nacional será inferior a la oferta de egresados de los Institutos de Estudios Superiores, por lo que el gran reto de futuro será diversificar carreras y diseño curricular acorde con el desarrollo económico dominicano. Si República Dominicana decide intentar alcanzar mayores niveles de crecimiento económico, debe desarrollar una agricultura más moderna y diversificada y un sector servicios más dinámico y vinculado a los sectores productivos, para lo cual es esencial a nivel educativo implantar una educación técnica más sólida y extendida tanto a nivel secundario como universitario, junto a una educación cultural y una formación general para el creciente sector de los servicios y las empresas de consumo relacionados con el mismo. Para ello será esencial crear una amplia variedad de carreras con el fin de conseguir los niveles de productividad y competitividad internacional necesario para que podamos salir adelante en un medio internacional cada vez más competitivo, así como para mejorar la calidad de vida de todos y cada uno de los dominicanos, para que al renacer de un nuevo siglo la República Dominicana se encamine hacia el desarrollo económico anhelado por todos. B) Aspectos Educativos 1- Sobre problemas de la Educación Superior Dominicana Una amplia gama de problemas por los que atraviesa la educación superior en nuestro país fueron recogidos desde las propias instituciones de educación superior como los que más afectan a las instituciones de educación los cuales podemos agrupar en las siguientes cinco grandes categorías: · El Bajo nivel académico con el que ingresan los estudiantes a las instituciones de educación superior. El 97% de las instituciones lo señalaron como el de mayor impacto negativo en la calidad y pertinencia de la educación superior dominicana, calificándolo como prioritario o muy prioritario para sus respectivas instituciones. · Limitaciones de recursos financieros. Fue este el segundo problema nominado como más importante por las IES debido a su impacto en las posibilidades reales de ofrecer una educación de calidad. El 90% de ellos coincidió en este señalamiento, siendo categorizado como prioritario por el 83% de las respectivas instituciones · Baja formación pedagógica y científica de los profesores que sirven funciones académicas en las instituciones de educación superior. Una gran mayoría de las instituciones de educación superior del país (un 67%) encuentran en este problema una de las más serias dificultades, muy especialmente cuando se piensa en la necesidad de una educación superior de calidad. Al menos la mitad de los ejecutivos de las IES admitieron este problema como de alta prioridad para sus respectivas instituciones. · Insuficiente articulación de las IES con el sector productivo nacional. El 83% de los ejecutivos de las IES del país consideran este problema como un fuerte desafío a la pertinencia de la oferta educativa superior, y al que la gran mayoría le atribuye la característica de prioritario o muy prioritario para sus correspondientes instituciones. A este problema se agregan otros con estrecha relación como son: a) falta de correspondencia entre el perfil profesional y el perfil ocupacional actual, y b) comunicación con el sector productivo nacional muy precaria. · Escasa producción científica y tecnológica. Alrededor de un 63% de los ejecutivos de las IES valora esta situación como una de las más críticas por las que atraviesa la educación superior dominicana. Se trata de un serio problema de calidad y pertinencia de la oferta curricular. Los datos recogidos están indicando que para el 37% de los ejecutivos de las IES estas limitan su misión a la formación de recursos humanos, lo cual supone la docencia como única función académica de la institución. Las evaluaciones y diagnósticos realizadas en años anteriores y los datos preliminares de la evaluación que actualmente está ejecutando la SEESCYT revelan que la función de investigación y, por consiguiente, las posibilidades de producir conocimientos científicos, están prácticamente ausentes de las instituciones de educación superior del país · A este problema se agregan otros muy estrechamente relacionados con éste los cuales impactan significativamente en la calidad de la educación superior; son éstos, a) desequilibrio entre las funciones de docencia, investigación y extensión, señalado por el 77% de los ejecutivos de las IES, valorándolo el 57% de ellos como prioritario o muy prioritario para sus respectivos instituciones, y b) débil infraestructura física y académica de las IES. Se trata de deficiencias institucionales en términos de aulas, laboratorios, bibliotecas, etc., el cual fue considerado como muy prioritario o prioritario para sus respectivas instituciones por el 57% de los ejecutivos de las IES. 2- Otros problemas relacionados con la Pertinencia de la Educación Superior Dominicana Con respecto a las seis grandes situaciones problemas del contexto nacional e internacional presentados a la consideración de los ejecutivos de las IES se evidenció la gran precariedad de la oferta educativa actual de las instituciones de educación superior frente a estos problemas. En sentido general las IES se limitan a desplegar acciones docentes en algunas de las áreas pertinentes a los mismos. · Con relación a la crítica situación social del país sólo el 68% de las IES dicen asumir dichos problemas como objeto de estudio/trabajo en sus funciones académicas y muy particularmente la docencia en el área de la Educación. En otras áreas pertinentes a esta problemática la oferta curricular es insignificante, como son las de Sociología, Demografía, Psicología, Trabajo Social, etc. · En cuanto a los desafíos planteados por el desarrollo científico y tecnológico son muy escasas las instituciones de educación superior que declararon asumir esta situación / problema como objeto de estudio/trabajo de sus funciones académicas. En la docencia, exceptuando la carrera de Informática, prácticamente no existen ofertas educativas. En Carreras como Química, Biología Marina, Física, Matematica, Geología, Farmacia etc, son prácticamente inexistentes. Pero si los programas docentes son escasos en estas áreas mucho menos podrá hablarse de programas de investigación y de extensión cientifica y mucho menos de desarrollo. · Con relación a los nuevos problemas derivados de la Globalización de las economías como son los casos de la gestión y la competitividad de las instituciones productivas de bienes y servicios tanto públicas como privadas sólo se ofrecen acciones en el campo docente; esto es, la formación de profesionales y técnicos mayormente en las áreas de Administración, Mercadeo y en menor grado en Turismo, siendo insignificante la oferta en las áreas de Ciencias Políticas, Diplomacia, Comercio y/o Derecho Internacional y Economía, entre otras. · En cuanto a la problemática del aprovechamiento, protección y desarrollo de los recursos naturales del país la oferta educativa superior es prácticamente inexistente. Sólo se desarrollan programas docentes en las áreas específicas de la agropecuaria y foresta y en un porcentaje muy bajo de las instituciones educativas el país (38% y 17% respectivamente). En relación a las funciones de investigación y extensión si bien indicaron realizar algunas acciones éstas son insignificantes si se las compara con los grandes desafíos que afronta el país en materia del desarrollo de sus potencialidades silvoagropecuarias, de las explotaciones de sus recursos mineros y del desarrollo energético. Igual situación se presentó en relación a la problemática de la degradación y la contaminación ambiental. · Existe, sin embargo, la convicción e intención de los ejecutivos de las instituciones de educación superior del país en cuanto a la necesidad de potenciar la oferta educativa en los distintos aspectos pertinentes a las distintas situaciones / problemas del contexto, a los efectos de potenciar un progresivo desarrollo nacional sostenible. En ese orden, se valoró la necesidad de diversificar y ampliar la oferta educativa en relación a dichas situaciones / problemas, con la implementación de programas no sólo docentes sino, además de investigación y de extensión científica. · Si bien la mayoría de las IES dicen que implementan programas de capacitación para su personal académico estos se limitan a cursos cortos de actualización pedagógica, en donde por lo general se maneja un discurso y sobre todo una orientación práctica desfasada en donde se habla del aprendizaje pero sin llegar a aprehender las características y procesos profundos implicados en éste. Lo mismo ocurre con la evaluación y el conocimiento. · En otro orden resulta es muy precaria la implementación de programas de capacitación en las áreas especializadas del conocimiento con que trabajan los académicos, lo que junto a los problemas reseñados anteriormente indican serios niveles de deficiencia académica. Los grandes dilemas actuales de las Universidades 1- El parroquialismo disciplinar como centro de la docencia y la investigación. · El centro de los procesos pedagógicos es la materia, el conocimiento, no el estudiante; los contenidos a menudo aparecen insensibles ante el contexto. La selección y lógica de implementación se determinan según los lineamientos del conocimiento científico clásico; en tanto que la evaluación se centra, por lo general, en la capacidad de reproducción del conocimiento prefabricado. · La investigación, en los casos que existe, se hace en atención al interés del investigador y su disciplina a despecho de las necesidades reales de la sociedad y sus usuarios, lo que también implica insensibilidad ante el contexto. Mientras la actividad productiva y los planteamientos de la sociedad se concentran en problemas, el sistema científico se teje entre las madejas de las disciplinas. · Inexistencia de extensión científica en nuestras instituciones. De manera muy esporádica las IES realizan acciones más bien en los campos artísticos culturales y deportivos a las cuales le adjetivan erróneamente la categoría de extensión 2- La cultura paternalista a la que se han acomodado y pactado estudiantes y profesores. · El estudiante acepta de manera complaciente que el profesor le enseñe, le dé clases, sumiéndose en un rol de tomar notas de la cátedra que imparte el profesor. Por su parte, el profesor está acostumbrado a entrar al salón de clases, dar su cátedra, marcharse y al final dar un examen sobre lo que enseñó. 3- Segmentación de sus funciones básicas Vs Recuperación del carácter multifuncional de la Universidad. · La Universidad debe atender los requerimientos de la sociedad en términos de la producción de profesionales innovadores, curiosos y críticos de la realidad y además con actitud de transformarla. Para ello se necesita una profunda reforma de la orientación y la estructura de su curriculum, en donde efectivamente se le abran espacios reales, adecuados, a las acciones de investigación, extensión, y desarrollo tecnológico. · Las acciones cotidianas de formación de profesionales deben convertirse en espacios de producción de creatividad y de construcción de transformaciones sociales. Ello implica la necesidad de la práctica investigativa en las acciones rutinarias de estudiantes, maestros y administradores. En el marco de estos desafíos, ya impostergables, los actores de la educación superior deben asumir roles bien precisos, entre los que cabe destacar: · El alumno debe participar en el proceso académico de producción de conocimientos. A esta tarea central se suma la de apropiarse críticamente de los conocimientos disponibles y, además, participar en el diseño e implementación de estrategias de intervención social basadas en los conocimientos aprehendidos. · El profesor desarrolla y orienta proyectos de investigación y extensión relacionados con su competencia académica, enrolando adecuadamente a sus estudiantes en la concepción y desarrollo de los mismos. Sobre la base de la producción y apropiación crítica del conocimiento existente, el profesor construye exposiciones magistrales, que bien pueden ser multiplicadas por los medios modernos de la telecomunicación · Los administradores tienen la responsabilidad de definir e implementar políticas y estrategias que fomenten la calidad y eficiencia institucional sobre todo en lo que respecta a la calificación del personal académico; programas de investigación, extensión científica y desarrollo tecnológico; así como garantizar apoyos efectivos en materia de bibliotecas, laboratorios, campos de experimentación científica, dotación de instrumentalizaciones modernas de apoyo a las labores académicas (informática, telecomunicaciones, tecnologías educativas, etc.). Otras Recomendaciones Mayores En relación con la función de docencia las instituciones educativas deben reconocer el principio de la universalización de la educación superior y actuar en consecuencia. Tal situación exige: · Realizar modificaciones sustanciales en las estrategias y metodologías de enseñanza-aprendizaje de modo que puedan atender con niveles básicos de calidad a la creciente demanda de educación superior y en las que la investigación, la formación de convicciones y la creatividad constituyan los principios básicos en los que habrán de sustentar su praxis curricular. · Hacer frente de manera creativa a un mercado de trabajo cada vez más incierto en el que en espacios de tiempo relativamente cortos aparecerán y desaparecerán carreras y disciplinas profesiones tradicionales y de reciente aparición. Esta situación demanda la modificación de los planes de estudio y proyectos de desarrollo de las instituciones educativas a efectos de maximizar su flexibilidad, que posibiliten la transferencia de estudiantes entre las instituciones, y permitan la movilidad horizontal entre disciplinas y carreras. Urge, además, tomar en cuenta la necesidad de la educación permanente como factor decisivo en el rediseño de la oferta educativa superior. · Desarrollar programas de formación de docentes del nivel superior en donde además de los contenidos especializados de sus respectivas áreas se contemple el manejo de los procesos pedagógicos con énfasis en los medios modernos de la comunicación de masas, la informática y las telecomunicaciones en tanto que herramientas básicas en los procesos de búsqueda, procesamiento y transmisión de conocimientos. · Participar activamente en programas de formación y capacitación de maestros de los niveles inicial, básico y medio del país a efectos de contribuir al mejoramiento permanente del sistema educativo. En atención a la función de extensión debe ser construida a partir de la articulación y del trabajo activo con la sociedad. En ese orden, la comunidad universitaria debe: · Atender las acciones de trasferencia de conocimientos, el desarrollo y ejecución de programas de servicio y desarrollos tecnológicos que demanda a través del Estado, las empresas públicas y privadas y otros agentes sociales. · Comprometerse de manera decisiva en el estudio y debate de los grandes problemas que afectan a la sociedad, proponiendo soluciones tendientes a mejorar la calidad de vida de la población, en relación con temas tales como: pobreza, el medio ambiente, políticas de salud y educación, la paz y la seguridad ciudadana, democracia participación social. · Participar en el debate de los grandes temas nacionales, regionales y mundiales, poniendo en marcha una gerencia activa de proyectos de investigación con que responder a la demanda social, desocupación, funciones sociales del Estado. Con relación a la función de investigación, las instituciones de educación superior están obligadas a reivindicar su carácter multifuncional, en tal sentido las instituciones educativas deben: · Asumir la investigación científica como función indisoluble de la docencia y la extensión de grado y de Postgrado enfatizando su impacto epistemológico, antropológico y socio-político, revalorizando el impacto social de sus resultados y las posibilidades de contribución al establecimiento de una actitud y cultura científica y crítica en la comunidad universitaria y en país en general. · Conformar una cultura basada sobre valores humanos trascendentes (respeto por los derechos individuales y colectivos, solidaridad, equidad, salud y trabajo digno). · Trabajar en forma mancomunada con el Estado y otras instituciones sociales en el develamiento, aprehensión y participación de los problemas de gran impacto social, en el diseño de políticas, planes y programas de desarrollo. · Mejoramientos de los niveles de equidad, asegurando el acceso de estudiantes a la educación superior, la preservación de la gratuidad de la enseñanza, la programación de actividades docentes adecuadas a la situación de los estudiantes que trabajan, la interacción y la articulación con la enseñanza media para inhibir las causas de la deserción estudiantil, el diseño de sistemas adecuados a al realidad social de cada región, la descentralización de su actividad para acercar aulas y laboratorios a toda la población, son algunos de los causes en que debe traducirse el principio de equidad. · Aprovechar la creciente conformación de espacios supranacionales, sobre todo los fenómenos de integración a nivel del Caribe, Centro América y América Latina en su conjunto, para el establecimiento de planes de estudio, de investigación y de gestión comunes entre universidades y de distintas latitudes. · Debe trabajarse seriamente el problema de la equidad social. El logro efectivo de ésta ha de expresarse no solo en las oportunidades de estudios (becas, créditos) y el acceso libre a la universidad (admisión) sino, y sobre todo, la garantía real de permanencia y de resultado; este último en término de su articulación eficiente y efectiva en el mercado de trabajo, lo cual supone garantizarle a todos los estudiantes una educación pertinente y de calidad. · La universidad tiene como misión inalienable la producción, la transmisión, la difusión, la crítica y el uso social del conocimiento, todo ello en el marco de un adecuado balance entre excelencia, pertinencia y equidad. En consecuencia, resulta imperativo no confundir la necesidad de cambios y adecuación de las formas, los instrumentos y las metas circunstanciales, con la alteración de sus roles históricos y sus fines trascendentes. · En ese orden debe asumirse la evaluación como un proceso continuo y permanente, que tenga un sentido valorativo incorporado en forma natural a las prácticas académicas relacionado con la necesidad de fundamentar de manera rigurosa los procesos de transformación universitaria. Esto es, como un instrumento para la construcción de la calidad de la educación superior. · Las IES y el sistema educativo en su conjunto tendrán que abocarse a una reflexión obligada en relación con los criterios, modalidades e instrumentos de evaluación debido a la obsolescencia de los paradigmas actuales. Frente a la globalización y los pactos multilaterales la internalización de los títulos universitarios, se convierten en una nueva realidad, a lo que se agrega el indetenible empuje de la educación a distancia, esta vez con las grandes facilidades que ofrece el desarrollo de las telecomunicaciones y las redes telemáticas. En el marco de estos nuevos paradigmas el aprendizaje no necesariamente se produce en el mismo tiempo y lugar en que se administra la instrucción, con la particularidad de que profesor y alumno no necesariamente habrán de tener contacto directo en dicho proceso. Bibliografía UASD-FNUD Facultad de Ciencias Económicas y Sociales. "Población y Salud en la República Dominicana" In: Revista Dom. de Población. Año II. No. 2. Enero 1999. Editora Universitaria, UASD 169 P. Oficina Nacional de Estadística (ONE) - Centro Latinoamericano de Demografía (CELADE). "República Dominicana Estimaciones y Proyecciones de Población 1950-2025". Fascículo F./ Rep.Dom. 1, Mayo 1989. 165 P. 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