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Duarte
como forjador de nuestra independencia Tan pronto regresó en 1931, Duarte
se dedicó a la enseñanza de la juventud
volcando en ella de manera desinteresada
los conocimientos adquiridos en Europa y
y los demás países visitados, a la vez que
aprovechaba la
oportunidad para ir
despertando las inquietudes libertarias entre sus
alumnos y que culminó con la creación en 1938 de la
sociedad secreta "La Trinitaria" que fue la
plataforma en que se apoyó para realizar su labor revolucionaria. Labor de "La Trinitaria" y Exilio Tan organizada y efectiva fue la labor
en todos los campos de la vida nacional por la
sociedad "La Trinitaria" que aprovechaba el
natural desgaste después
de 22 años de la dictadura del gobierno haitiano
presidido por
Boyer; y que dio lugar a un movimiento liberal en la
parte haitiana de la isla que fue inteligentemente
aprovechado por Duarte y sus adeptos para sus propios
fines independentistas,
empeño que -al ser descubierto- lo obligó
a salir de incógnito al extranjero. Declaración de la Independencia y regreso triunfal Con la salida de Duarte al exilio, la labor
conspirativa quedó a cargo de sus
discípulos, que -fieles a sus compromisos con
la Patria- continuaron sus luchas y aprovecharon la
coyuntura histórica del divisionismo en que se había
sumido Haití, debido a las ambiciones desencadenadas
por la lucha
por el poder, después de la caída de Boyer, para dar
el valiente paso de declararse
el 27 de febrero del 1844,
independientes como República Dominicana,
adelantándose a los dominicanos de poca fe,
que pensaban que sólo podíamos librarnos del dominio
haitiano con el apoyo de un protectorado francés. Una de las primeras resoluciones de los
patriotas dominicanos fue enviar a buscar a Duarte de
su exilio, quien regresó triunfal al ser
gloriosamente recibido por sus conciudadanos
como Padre de la Patria, como un merecido reconocimiento
por su labor, sacrificio
y entrega desinteresada que culminó con nuestra
independencia. Destino en su contra: El surgimiento de Santana Duarte esencialmente era un hombre
idealista y bueno que actuaba correctamente apegado
a sus principios morales e incapaz de
participar ni aún con el pensamiento en
las intrigas que penosamente surgen entre los
hombres que aspiran al poder ya sea en los negocios o
en las luchas políticas. En esencia, Duarte era de los hombres
que se entregan a una causa en cuerpo y alma; y hasta
sacrificando como él lo hizo, no solo su vida
personal (nunca se casó) sino también el patrimonio
familiar. Por eso no estaba preparado para
afrontar la jugada que le tenia guardada el destino,
porque después de la declaración de la independencia
y la entrega formal; y el consecuente reconocimiento
de la independencia dominicana por parte de las
autoridades haitianas que representaban al
Haití en la parte Este. Tan
pronto pudieron lograr reorganizarse,
éstos -los haitianos-,
invadieron nuevamente la parte Este con un ejército
de unos 15 mil hombres, para invalidar la
independencia que habían logrado los dominicanos. Ante tal situación, las autoridades
dominicanas se vieron en la necesidad de organizar un
ejército de voluntarios, para lo cual se seleccionó
a un hombre de acción: Pedro Santana, con un fuerte
liderazgo sobre los rudos
hombres de su región dedicados a la cría de ganado
(llamados hateros) y como tales, acostumbrados a vivir
prácticamente sobre un caballo afrontando y
soportando de manera natural la ruda vida del campo,
lo que les permitía convertirse en soldados
eficientes -sobre todo bajo el mando de
un hombre con el carisma y liderazgo de
Santana.. Adicionalmente, como es lógico, este ejército
tenía también la
motivación natural que tienen
los soldados cuando luchan por una causa patriótica
y Santana logró insuflarles
una confianza y optimismo que los hizo prácticamente
invencibles ante un ejército a su vez carente
precisamente de esa dos cosas: una causa justa
y un líder carismático. Así el 19 de Marzo del 1844 sólo
cuatro días después de su llegada,
los dominicanos dirigidos por Santana
derrotaron a los haitianos, convirtiendo a Santana en
el nuevo salvador de la independencia de la patria,
aclamado unánimemente por todos. Como consecuencia de esto, el liderazgo
dominicano quedó compartido por un civilista puro
y un líder carismático conocedor y
practicante de todos los artilugios necesarios para
lograr y mantener una dependencia y fidelidad de los
hombres bajo su mando, convirtiéndolos en un ejercito
prácticamente personal, lo que aprovechó, con el
apoyo de los intrigantes que favorecían la búsqueda
de un protectorado, para convertirse en el árbitro de
las decisiones trascendentes del país, en esos
momentos tan cruciales. Duarte, por su parte, aunque logró el
reconocimiento de sus adeptos y fue nombrado General
de Brigada de los Ejércitos de Santo Domingo, por la
Junta Gobernativa que se había creado
al fundar la República, como hombre de
principios que era, no contaba con las armas
necesarias para sortear con éxito una situación como
esa, por lo que -cuando fue nombrado
para compartir con Santana el mando del ejército-
ya había derrotado a los haitianos, porque éste después
de su victoria, inexplicablemente, se había retirado
de Azua sin tomar posesión de ella y acampado en
Sabana Buey
o sea unos 35 kms. Santana, apoyándose
en su indiscutible liderazgo sobre los hombres que
conformaban el ejército, ya orgulloso por la
victoria lograda bajo el mando del único jefe
que reconocían como tal, prácticamente lo entretuvo los días
necesarios para él obtener la anulación por parte de
la Junta Gobernativa, del nombramiento de Duarte,
quien -ante esa situación- debió comprender que no
contaba con los medios para hacer cumplir su mandato,
por lo que, juiciosamente, decidió regresar a Santo Domingo. Apoyado en esta consolidación de su
triunfo, Santana
-convertido
en héroe-, aprovechó
a su vez para convertir a sus tropas en un ejercito prácticamente
personal, y con el apoyo de los intrigantes que promovían
el protectorado para que nos protegieran de
los haitianos, profundizaron el
enfrentamiento con Duarte
y apoyados en la fuerza, lo tenían todo
para ganar y como primer paso Santana fue declarado
presidente,
y se convirtió en un perseguidor
de Duarte hasta lograr su expulsión. Duarte vivió en el exilio hasta que
nuevamente en 1863, al enterarse de que los falsarios
al mando de Santana, lograron por fin su propósito
al anexar la republica esta vez a
España, regresó al país con la ayuda que
pudo reunir en Venezuela, donde vivía asilado, para
ponerse al servicio
de las nuevas generaciones que habían asumido
la responsabilidad de volver
a izar la bandera creada por él, pero nuevamente su regreso hizo surgir
celos infundados entre los que pugnaban por el poder
por lo que, dignamente,
dejando establecida su desinteresada posición,
se retiró nuevamente al exilio en Venezuela donde
murió en 1876 a los 63 años. Los hechos, sin embargo, terminaron dándole
la razón a Duarte,
ya que -sin protectorado- la Republica
Dominicana se mantuvo y mantiene independiente
y las veces que los falsarios e intrigantes de siempre
han puesto en peligro su independencia, como la Anexión
a España en 1863 y
las dos intervenciones norteamericanas (1914
y 1965), nuevamente los patriotas unidos como un solo
hombre, vencieron
a los intrigantes de turno y en una lucha sin cuartel,
logramos liberarnos
de España y también,
dos veces, con la solidaridad de pueblos hermanos,
logramos librarnos
de la intervención de
ese ejercito tan poderoso, dando así ejemplo de
nuestra capacidad y decisión de ser merecedores del
legado que Duarte
nos dejó, por su entrega y capacidad de sacrificio. Duarte entonces se ha mantenido como el genuino representante del patriotismo dominicano y como tal ha sido declarado nuestro Padre de la Patria y orgullo de todos los dominicanos.
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