![]() |
![]() |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Antoine
de Saint- Exupèry De a poco fui
conociendo mejor a esa flor. El planeta del principito tenía
flores simples, con una sola hilera de pétalos, no
molestaban a nadie ya que apenas ocupaban lugar. Se las
hallaba de pronto una mañana entre la hierba y luego por la
noche, se extinguían. Pero... aquélla, de la que hablaba
el principito, germinó un día de una semillita traída quién
sabe de dónde y a quien el principito había vigilado muy
de cerca. Podía tal vez ser un nuevo tipo de baobab. Pero
al poco tiempo dejó de crecer y comenzó a transformarse en
una bella flor. En medio de un gran bostezo, la flor que había trabajado con tanta perfección, dijo; -Ah!, perdóname... Recién me despierto... Todavía estoy despeinada. El principito en un estado de máxima admiración exclamó: -Eres hermosa! -Es cierto. He nacido al tiempo que nació el sol. El principito notó que era muy poco modesta, pero... era tan conmovedora! -Si no me equivoco, creo que es hora de desayunar-dijo la flor- Serías tan amable de acordarte de mí? Algo confuso, el principito tomó una regadera llena de agua fresca y sirvió a la flor.
Se mostraba ciertamente vanidosa. Un día por ejemplo, dijo al principito refiriéndose a sus cuatro espinas: -Ya pueden venir los tigres con sus garras!
-Despreocúpate, en mi planeta no hay tigres, pero además, los tigres no comen hierba-argumentó el principito. -Yo no soy una hierba-agregó con seductora suavidad la flor. -Oh... perdóname. -No temo a los tigres, pero... las corrientes de aire me horrorizan. Tendrías un biombo para protegerme?
"Horror a las corrientes de aire... No es una suerte para una plante-pensó para sí el principito- Esta flor es bien complicada..." -Aquí hace mucho frío, de modo que durante la noche, me meterás bajo un globo. Veo que hay pocas comodidades. Allá, de donde vengo... Había llegado bajo la
forma de semilla, de modo que no podía conocer
absolutamente nada de otros mundos. Se sentía avergonzada
por haberse dejado sorprender por una mentira tan inocente,
tosió dos o tres veces como para poner en falta al
principito. -Pero... dónde está el biombo? -Iba por él, pero... como me estabas hablando! La flor nuevamente forzó la tos como para afligirle aún más. Es así como el principito comenzó a dudar de ella y se sentía muy desgraciado.
Me confió luego: "No supe entonces
comprender. Cometí el error de haberla enjuiciado por sus
palabras y no por sus actos. Iluminaba y perfumaba todo mi
planeta. Jamás debí haberla abandonado! Debí haber intuido
su ternura detrás de sus ingenuas astucias. Las flores son
tan contradictorias! Y yo... demasiado joven para saber
amarla.
|
|
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|
|
| Los textos acá colocados son en su gran mayoría de dominio público y/o sus autores han autorizado su colocación. Algunos fragmentos de obras comerciales pueden estar presentes con fines educativos. El respeto al derecho de autor es una parte central de la actividad literaria. Si alguien considera que se vulneran sus derechos o que se hace uso inadecuado de algún contenido o material, favor contáctarnos para retirarlo de inmediato. | ||
| Ciudades Virtuales Latinas - CIVILA.com y Educar.org (c) 1996 - 2006 | ||