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ACTUALIDAD DE HOSTOS© Ángel R. Villarini Jusino,
Ph.D. Organización para el Fomento del Desarrollo del Pensamiento La prestigiosa editorial Routledge de Inglaterra acaba de publicar el libro Fifty Mayor Thinkers on Education: From Confucius to Dewey (Cincuenta Grandes Pensadores en torno a la educación: de Confucio a Dewey). En el libro, en el que colaboran intelectuales de unos diez países, se presentan las ideas y obras de lo que se considera son cincuenta de los más importantes pensadores en materia de educación de la historia, hasta la mitad del siglo XX (un segundo volumen de la serie presentará los 50 grandes pensadores modernos sobre la educación). Entre los pensadores incluidos en este volumen se encuentran Sócrates, Jesús de Nazaret, San Agustín, Erasmo, Comenio. Locke, Rousseau, Humboldt, Froebel, Spencer, Nietzsche, Montessori, Gandhi, Ortega y Gasset, y nuestro Eugenio María de Hostos. Como indica el editor de la obra, Joy A. Palmer, la tarea más difícil fue seleccionar los autores que habrían de ser incluidos en el libro en vista de su pensamiento crítico, acción e investigación educativa que ejerciera una influencia considerable en las políticas y práctica educativas de diversos países del mundo. La inclusión de Eugenio María de Hostos en este selecto grupo de pensadores es un reconocimiento a escala mundial de la extraordinaria labor teórica y práctica del puertorriqueño y de su contribución a la pedagogía universal. Eugenio María de Hostos funda para Latinoamérica una tradición educativa que bien podemos llamar emancipatoria. Preguntarse por la "filosofía educativa" de Hostos, es para nosotros una forma de entender esa tradición en la que nos movemos, de clarificar y rectificar el sentido de nuestro trabajo y contribución a la agenda de la misma. Los humanos somos seres de tradiciones, nos alimentamos de ellas, nuestra vida cobra significado y dirección gracias a ellas. Pertenecer a una tradición es sentirse parte de un proceso histórico que nos trasciende, es reconocer que nada importante se construye en una generación. Es reconocer que el logro de las grandes aspiraciones sólo se da en el relevo de las generaciones, que trabajando sobre un mismo objeto y a la luz de un ideal, van entendiendo mejor su realidad y el ideal y el modo de aproximarlos. Apelar a una tradición es remitirnos a una colectividad de la que somos parte; es reconocernos miembros de una comunidad intelectual que queda convocada al nombrarla. Es reconocer que no se trata de un proyecto de capricho individualista, es dar legitimidad a nuestros esfuerzos. En este sentido, como nosotros lo entendemos, ser "hostosiano" significa adscribirse a una "comunidad de interpretación". Una comunidad con sus aspiraciones y metas, es decir sus intereses, ideales, valores, que se traducen en un cierto proyecto y agenda histórica; y con ciertos prejuicios o formas generales de entender la realidad: con ciertas inquietudes y preguntas. Es desde tal comunidad histórica que construimos nuestras interpretaciones del fenómeno educativo. Una tradición es un logos, o mejor un diálogo, del que nos sentimos parte. La tradición es un interlocutor con el cual compartimos experiencia y que nos reta a elaborar nuestras propias interpretaciones. La claridad, sistematización, y comprensibilidad y sólida fundamentación de ésta tradición nos sirve de trampolín para elevarnos a un nivel superior de experiencia. Al hacer la lectura de una tradición e identificarnos con ella, no podemos menos que tratar de emularla y superarla. Decía el gran educador Pablo Freire "la mejor manera de entenderme es superarme". Ahora bien, las tradiciones intelectuales perviven en la medida en que se renuevan y nutren con nuevos aportes; en que se actualizan y se contextualizan. En este punto de actualizar y contextualizar queremos ser muy claros. Decía Hostos, en referencia a Froebel, uno de sus grandes inspiradores: "como sucede siempre con las reformas eficientes, los partidarios de la reforma introducida en la enseñanza primera, se dividen en conservadores, que profesan la inmutabilidad de la reforma en el fondo y en forma concebidos por el reformador; y en partidarios progresistas, que quieren ampliar, extender y mejora la reforma". "Nosotros - añadía Hostos - somos de éstos". Es desde esta misma perspectiva progresista, que hablamos de la actualidad de la agenda hostosiana. Una perspectiva que busca "ampliar, extender y mejorar la reforma" que iniciara Hostos a la luz de los desarrollos en los saberes, en los intereses y valoraciones, en la teoríapráctica de la educación, en la experiencia educativa derivada de la implantación de la agenda hostosiana y en la actual circunstancia histórico-cultural de nuestros pueblos latinoamericanos. Desde luego, para ser parte de esa tradición y actualizarla, hay que conocerla y entenderla en toda su complejidad. En este sentido, cualquier intento por "actualizar" a Hostos tiene necesariamente que comenzar por un intenso estudio de su obra. La educación es la interacción en la cual, sobre la base de un potencial biológico, seres humanos con la mediación de otros, se apropian la cultura que los constituye en la clase peculiar de ser humano que son, tanto en el sentido colectivo como individual, para crear su propia versión particular de la misma, que es su personalidad. Esa apropiación-mediatización genera las competencias humanas (significados, destrezas, actitudes) que se requieren en esa particular colectividad para ser miembro de ella y reproducirla y ampliarla en su estructura, fines y "buen" funcionamiento. La existencia y buen funcionamiento de la sociedad (estado de salud) está en directa relación con la educación. En las sociedades que llegan a cierta forma de organización y reflexividad, ciertos sectores de las mismas toman conciencia de la función e importancia de tal actividad y la asume como empresa colectiva deliberada y se la organiza formalmente a tono con los saberes pertinentes existentes. Es en este contexto, en el que la educación se convierte en formal e institucionalizada, que surge un saber crítico y de síntesis de saberes que tiene como finalidad justificar y fundamentar los propósitos y medios educativos y que, en términos generales, podemos llamar filosofía educativa. La filosofía educativa es pues una teoría-práctica acerca de los propósitos, medios naturales y artificiales de la formación cultural humana como proyecto deliberado. Entendido de este modo, las diversas filosofías educativas en la historia y culturas son la expresión de necesidades sociales y/o de grupos sociales, de las formas de criticidad y de la síntesis de saberes que se estiman como pertinentes, para justificar y fundamentar las prácticas educativas formales. Desde esta perspectiva puede decirse que encontramos, en Occidente, con Sócrates y Platón, la primera filosofía educativa. Con la modernidad, es decir el surgir de una economía de mercado y división del trabajo, el surgir del Estado-Nación, la construcción deliberada de subjetividades, y la división de los saberes, se constituye un nuevo sentido de la filosofía educativa. La distinción epistemológica entre filosofía, ciencia y tecnología, divide la teoría-práctica de la educación, en términos de funciones y actores: la filosofía, la política, la ciencia y la tecnología educativa (didáctica). Esta es la división de saberes que prevalece en la sociedad y reproduce la universidad en sus facultades de educación o pedagogía1. Precisamente Hostos vive en una época en que está ocurriendo esta transformación en la teoría-práctica de la educación en los países dominantes de Europa y los Estados Unidos. El proceso de constitución de la filosofía educativa en Latinoamérica, en el cual, sin duda Hostos es el más importante autor, la forma dominante de entender la teoría-práctica de la educación, resulta inadecuada para las necesidades de los pueblos latinoamericanos en los cuales no se ha impuesto la modernidad. Por eso lo que podemos llamar la filosofía educativa latinoamericana, es decir la filosofía de la "educación como práctica de la libertad" que va de Hostos a Freire, va a tener un carácter distinto a la europea y la estadounidense. 1º. Porque en Latinoamérica la filosofía educativa responde a la necesidad de completar el proceso de emancipación de nuestros pueblos (tanto en el sentido externo de la nación frente a otras naciones, como en el interno de la ciudadanía, es decir de las libertades civiles, los límites del Estado y el gobierno democrático, la teoría-práctica de la educación será eminentemente político-liberadora 2º. Porque en Latinoamérica la filosofía educativa responde a la necesidad de sustituir el ethos religioso por el laico, la filosofía educativa, será, eminentemente, idealista (no en el sentido ontológico) y ético- humanista. 3º. Porque el "hombre" americano es proyecto inconcluso, la filosofía educativa será antropológica y antropogenética 4º. Porque en Latinoamérica se da la urgente necesidad de acelerar el proceso histórico económico y crear una civilización industrial que nos saque de la pobreza, la educación será utilitaria. 5º. Porque hay necesidad de sustituir la concepción imaginaria, especulativa y poco funcional de manejar la realidad, tiene que haber una reflexión epistemológica que permita discriminar y clasificar los saberes, sustituir el saber esteticista y especulativo por el científico positivo y tecnológico. De modo que desde el siglo XIX se constituye una filosofía educativa latinoamericana que a contrapelo de la europea y la estadounidense, es una interdisciplina en la que se combinan en forma sintética ciencia, ética, sociología, antropología, epistemología (lógica), psicología y la tecnología. En Hostos , como en ningún otro educador en el mundo de su época, encontramos pues una teoría-práctica de la educación capaz de pensar y organizar los procesos de formación humana en toda su complejidad. Discutir cuál es la actualidad de Hostos, es analizar a qué intereses, valoraciones, concepciones (teoría) y agenda (práctica) nos adscribimos al actualizarlo. Aquí se trata de determinar la vigencia no solo de ciertas ideas (teorías), sino de ciertas valoraciones (intereses ético-políticos) y agenda (praxis). Se trata de decidir, primero, si suscribimos cierta agenda o praxis, que tiene que clarificarse, y luego, de ir en busca de los saberes contemporáneos que pueden fundamentarla teórica y estratégicamente en el presente. Podemos decir pues que la filosofía educativa hostosiana, o mejor, su teoría práctica de la educación, que él nunca formuló expresamente en un escrito2, es una síntesis de ciencias humanas que fundamentan un proyecto político-educativo de emancipación humana colectiva y personal. Decía Martí: "Hombres haga quien quiera hacer pueblos". Esta es precisamente la misión fundamental de la educación, ayudar a desarrollar la persona humana que dará a la comunidad su particular carácter. Para Hostos la escuela debía tener una acción directa sobre la mente de la niñez y la adolescencia y "por acción refleja sobre la inteligencia popular de nuestros pueblos predestinados a completar la obra de la independencia, forjando a martillazos la nueva sociedad". Como dice en su discurso de investidura de los primeros maestros de la escuela normal de Santo Domingo: "Todas las revoluciones se habían intentado en la República, menos la única que podía devolverle la salud. Estaba muriéndose de falta de razón en sus propósitos, de falta de conciencia en su conducta, y no se le había ocurrido restablecer su conciencia y su razón... la anarquía, que no es un hecho político, sino un estado social, estaba en todo, como estaba en las relaciones jurídicas de la nación, y estuvo en la enseñanza y en los instrumentos personales o impersonales de la enseñanza... Para que la República convaleciera, era absolutamente indispensable establecer un orden racional en los estudios, un método razonado en la enseñanza, la influencia de un principio armonizador en el profesorado, y el ideal de un sistema superior a todo otro, en el propósito mismo de la educación común.…" En el marco de esa agenda liberadora, ya desde el primer escrito en el que presenta sus ideas educativas, "Puntos para meditar un plan de educación común universal" (1873), establece su concepto de educación y los dos elementos principales para su reforma. Dice al respecto: "Educación", desarrollo reflexivo y voluntario de todas nuestras aptitudes, orgánicas, sensuales, morales, intelectuales." "Expóngase primero, para llegar después al fondo del problema, el estado actual de la educación en el mundo, y demuéstrese en él el doble error que le sirve de criterio: por una parte, la confusión entre educación e instrucción que por olvidar que el espíritu es un organismo con órganos para funcionar y operar según las leyes propias, pospone el desarrollo natural y racional, lógico y sano del espíritu, a la adquisición de nociones y conocimientos, por otra parle, la clasificación de los conocimientos y su arbitraria distribución según fines individuales y sociales, no según los fines esenciales de la verdad y de la ciencia." Esta fue la hazaña de Hostos, en el marco de su agenda liberadora (ético-política), valerse de los saberes acumulados en su época (que él llamaba científicos) para elaborar una teoría-práctica de la educación (no meramente una filosofía), que contiene otros tres elementos fundamentales: 1º. Una ciencia acerca de la naturaleza del organismo (en el sentido biopsicosocial) humano y sus condiciones de aprendizaje y desarrollo pleno. 2 Tengo mis dudas si Hostos se hubiera sentido cómodo con llamar "filosofía" a su teoríapráctica. 2º. Una epistemología acerca de la organización (clasificación) de los saberes que el ser humano debe apropiarse para alcanzar ese desarrollo pleno. 3º. Un arte que sobre la base de esa ciencia y esa epistemología, selecciona o construye medios (programas de estudio, métodos, materiales) para suscitar el desarrollo humano pleno. Si Hostos viviera hoy, fiel a su tradición, estaría trabajando en revisar y superar sus propias ideas. Haría para este nuevo siglo, lo que hizo para el suyo: una propuesta educativa basada en una ética y política a tono con los intereses y valoraciones emancipatorios de la época y a través de la síntesis de saberes contemporáneos en torno al ser humano y su sociedad. Esto es una tarea enorme, que requiere del trabajo en equipo de interdisciplinario de todos los que nos identificamos con esta tradición, en el sentido progresista y no de la ortodoxia. Esperamos que la Federación de Maestros de Puerto Rico, fiel al espíritu hostosiano que siempre la anima, pueda desempeñar un rol de liderato en este proceso. Asumir esta tarea es quizá la mejor manera de rendirle tributo a nuestro maestro en ocasión del centenario de su muerte, que se conmemorará el próximo año. 1 Esto en parte explica lo difícil que es hablar hoy día de una filosofía educativa. © Derechos reservados. Se prohíbe la reproducción con fines comerciales. Toda reproducción, con propósitos no comerciales, o cita debe indicar : Tomado de: Materiales en línea. Proyecto para el Desarrollo de Destrezas de Pensamiento www.pddpupr.org
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